Curso pastoral 2025-2026
Una iglesia en camino. ¡Seamos testigos de la esperanza!
Hermanos y amigos de san Diego:
Iniciamos el tercer año de nuestro quinquenio pastoral 2023-2028, cuyos criterios pastorales y objetivos podéis consultar en el documento que publicamos en el pasado y que adjuntamos también en este folleto, como venimos haciendo cada año. El presente curso pastoral 2025-2026 viene marcado por dos acontecimientos importantes: el primero es la culminación del año jubilar bajo el lema “testigos de la esperanza” que para nosotros tendrá su culmen en la peregrinación organizada para toda la vicaría de Cartagena el domingo 19 de octubre. El segundo, es el más que probable relevo de nuestro obispo, con la llegada de un nuevo sucesor de los apóstoles, lo que sin duda supondrá una renovación de toda la pastoral, aunque ésta se haga poco a poco.
Son muchos los retos que hemos de seguir afrontando. Dentro de los cuatro ámbitos básicos de la vida y de la fe que cimientan el proyecto pastoral que os propuse a mi llegada a la parroquia: Comunión, Catequesis-Formación, Caridad y Liturgia. Os invito a hacer una lectura sincera de nuestra realidad social y eclesial, caminando con esas dos piernas que son la parroquia y el centro social, buscando la cooperación y la unidad con las diferentes realidades que nos rodean y que comparten un mismo objetivo de paz y justicia.
A continuación, ofrecemos el mismo esquema del proyecto quinquenal de la parroquia ya publicado anteriormente, suprimiendo algunos equipos y grupos que no acabaron de arrancar y proponiendo otros nuevos (como hacemos todos los cursos pastorales). Con ello pretendemos corregir aquello que no funciona y seguir explorando caminos nuevos que creemos pueden ser de mucha utilidad para seguir trabajando por el Reino de Dios.
Nuestra parroquia: un hogar para todos
La Iglesia es una familia unida y no una institución uniformada. Refleja así la riqueza del misterio trinitario, en el que se armoniza la unidad existencial con la comunión de distintas personas.
Si la Iglesia es “pueblo de Dios” y Dios es Trinidad Santa, su pueblo ha de ser un pueblo plural, rico en culturas y espiritualidades. Como una vidriera (hecha de piezas de diferentes tamaños y colores), en la Iglesia tratamos de ensamblar nuestras formas y nuestros carismas, sabiendo que lo más importante es dejar que la luz de Dios atraviese todos y cada uno de ellos para generar una atmósfera que ayude al ser humano a encontrarse con el Misterio sagrado que le puede salvar.
La parroquia de san Diego, como es obvio, no puede ni debe aspirar a agotar todos los carismas y espiritualidades. Con una historia y unas características propias, nuestra comunidad parroquial ha forjado un estilo eclesial abierto, dialogante y profundamente misionero. Muchas personas que tal vez no han encontrado su sitio en otros lugares, lo han hecho aquí; no porque seamos mejores, sino porque Dios quiere que, en la riqueza de su pueblo, el Espíritu suscite también estilos menos formales o encorsetados, respetuosos con todas las espiritualidades, pero lo suficientemente abiertos como para que nadie se sienta extraño. Nuestra parroquia pretende ser un puente entre Dios y la humanidad, tendiendo la mano a todos; también a los que en algún momento no se hayan sentido identificados con la mayoría de estilos y carismas eclesiales predominantes.
En nuestra comunidad se opta por una “identidad de la no identidad”. Somos discípulos de Jesús. Dando gracias por los muchos movimientos y asociaciones que el Espíritu suscita en la Iglesia de hoy, esta parroquia pretende ser casa de acogida para todo aquel que, no habiendo encontrado su sitio en otro cauce, encuentra en la libertad del Espíritu una atmósfera más propicia para vivir su fe; una fe que necesariamente nace de la realidad como una luz que pretende iluminar los caminos de la justicia y de la paz. Nos parece evidente que este tipo de hacer comunidad se fundamenta en la rica tradición de la Iglesia que, especialmente a partir del concilio Vaticano II, ha renovado la alegría de sentirse parte del Pueblo de Dios y miembro del Cuerpo Místico de Jesucristo, guiados siempre por el Espíritu Santo.
Es este Espíritu el que hoy nos empuja, alentados por nuestro Papa, a forjar una Iglesia sinodal y misionera, con atributos de madre y vocación de hospital de campaña; una Iglesia que camina unida a pesar de tener carismas y funciones distintas, donde nadie es más que nadie. Es nuestra parroquia una iglesia que huye del clericalismo y de las nuevas formas de fariseísmo o integrismo religioso que, lejos de tender las manos, las usan para cavar trincheras. Entendemos la Tradición como un relevo del fuego del Evangelio, no de las cenizas que este va dejando a lo largo de la historia. Comprendemos que a nuevos tiempos se necesitan nuevos odres que a su vez quedarán también viejos en unos años. Buscamos eludir el apego, vivir de la añoranza de tiempos mejores, dejándonos tocar por el “hoy de Dios”, haciendo una lectura creyente de la realidad a través de la cual nos sentimos llamados a convertirnos y robustecer nuestra fe.
En este periodo de crisis y decadencia cultural en el que vemos cómo muchos valores importantes se van arrinconando dando lugar a una sociedad hedonista, nuestra parroquia apuesta por:
- El valor de la comunión, vivida sobre todo en la familia, pero también en los grupos y equipos parroquiales.
- El diálogo y el uso de la palabra (sobre todo de la Palabra de Dios que inspira el magisterio eclesial y la Tradición) como forma de recibir y transmitir la fe, así como de resolver los problemas cotidianos.
- El servicio que se funda en la Caridad como sello que hace creíble las palabras, poniendo a los más pobres y marginados en el centro de nuestro trabajo, como hacía Jesús de Nazaret.
- El sentido lúdico y gratuito de la vida, expresado sobre todo en la oración personal y comunitaria que tiene en la sagrada liturgia su fuente y su meta, unificando así la fe y la vida.
Bienvenidos seáis todos aquellos que decidáis sumarse a este apasionante proyecto, como un eslabón de tantos otros, sobre todo de los mártires, que han hecho posible lo que hoy somos, poniendo el cimiento de lo que podemos llegar a ser.
Pascual Saorín Camacho, párroco.
Programa Pastoral Parroquial 2025/26
El folleto completo: carta, mapa y listado de grupos y equipos, y hoja de inscripción