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Sesiones de oración comunitaria: Todos los Martes a las 19:00 h.

«En la oración, voy conociendo más y mejor a Dios. Voy sabiendo qué digo cuando digo "creo". » (Antonio López Baeza, "Un Dios locamente enamorado de ti". Ed. Sal Terrae, 2000. p42)

TODOS LOS MARTES tenemos la posibilidad de orar juntos.

A partir de las 18:30 h. hacemos silencio en la Iglesia para que conforme lleguemos nos adentremos con facilidad en un ambiente que propicie la escucha, la meditación y la oración. A las 19:00 h. comenzará la oración.

Los Martes ¡Vente a orar con nosotros!

¿Qué es la oración?

 


La oración es hablar con Dios.

Pero esto, que aparentemente
no debería ser algo difícil,
en la práctica sí nos parece que lo sea,
porque no siempre encontramos el tiempo
o las palabras adecuadas para hablar con Él.

Hablar con Dios lo podemos hacer
en cualquier momento,
estemos donde estemos,
y hagamos lo que hagamos,
porque -para dirigirnos a Él-
podemos utilizar las palabras o el corazón
(bueno... mejor ambas)
Y esto está al alcance de cualquiera ¿no?

Además, Él , que es nuestro Creador,
ha modelado nuestro corazón,
conoce cada una de nuestras acciones (Salmo 32, 15)
y sabe cuáles son nuestras limitaciones,
incluso a la hora de dirigirnos a Él.

Pero... como en cualquier relación,
cuando decimos hablar queremos decir dialogar
y hablar con Dios significa dialogar con Dios.
Y el diálogo comporta hablar y escuchar;
es lo que hacemos cuando estamos con alguien:
hablamos y escuchamos.

De la misma manera, cuando hablamos con Dios,
además de decirle "nuestras cosas"
también debemos escuchar lo que Él nos dice.

¿Escuchar a Dios?
Si escuchar a alguien no nos resulta fácil...
¿cómo vamos a escuchar a Alguien
a quien no vemos?

Porque, para que podamos escuchar
lo que Él nos dice
-a cada uno nosotros, en particular-
es necesario tener el ambiente adecuado,
es necesario el silencio.

¿El silencio?
¡Si nuestra vida está llena de ruidos,
por fuera y por dentro!

Pero todos sabemos lo que es.
El silencio es el desierto.
Y el desierto es estar a solas con Dios.

En eso consiste. En buscar, por lo menos
una vez al día, ese momento de desierto
en nuestra tarea cotidiana
(¿5 minutos? ¿10? ¿15?)
para dedicarlo sólo a Dios.

Es conveniente, necesario, imprescindible
dedicar algunos minutos a buscar ese silencio.

Y, aunque sean múltiples nuestras ocupaciones,
el día dispone de 1.440 minutos;
si no tenemos alguno para el Señor...

Así, pues, si buscamos a Dios cada día,
con estos elementos (diálogo, escucha, silencio)
seguro que nos encontraremos con Él.

Y, aunque al principio
-al intentar estar a solas con Dios-
nos "desviemos" con nuestras
preocupaciones cotidianas,
no tardaremos en "sintonizar" con Él.
Porque... si "a andar se aprende andando"
también "a orar se aprende orando".

¿Para qué sirve la oración?




Quizá si nos preguntáramos
"¿para qué sirve hablar con alguien?"
podríamos contestar más fácilmente
a esa pregunta.

Para contarte nuestras cosas,
para que él nos cuente las suyas,
para compartir nuestros pensamientos,
para pedirle ayuda, consejo...
para desahogar nuestras inquietudes...
para conocernos mutuamente...

Porque, cuanta más relación tenemos
con una persona, más la conocemos.

La oración sirve para, con todo eso,
conocer a Dios.

Ése es uno de los deseos de Jesús:

"Ésta es la vida eterna,
que te conozcan a Ti, único Dios verdadero,
y al que Tú has enviado, Jesucristo
" (Juan 17, 3)

Y la mejor forma para conocer a Dios
es la oración.

La Biblia -que tiene muchísimas citas
sobre la conveniencia de la oración-
es realmente la Escuela de Oración:

Por citar sólo algunos ejemplos:

"Buscad al Señor mientras se deja encontrar
llamadlo mientras está cerca" (Isaías 55, 6)

"Orad sin interrupción" (1 Tesalonicenses 5, 17)

"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis;
llamad, y se os abrirá.
Porque todo aquel que pide, recibe;
y el que busca, halla;
y al que llama, se le abrirá." (Mateo 7, 7-8)

"La oración eficaz del justo tiene mucho poder"
(Santiago 5, 16)


Y, sobre todo, el libro de los Salmos
recoge toda la oración del pueblo de Israel.

Aunque el gran Maestro de la oración es Jesús,
quien nos enseña a orar:

. Con el Padrenuestro (Mateo 6, 9-13)
. En la montaña (Mateo 14, 23)
. En el silencio (Marcos 1, 35)
. Sin ser hipócrita (Mateo 6, 5)


Y sin olvidar lo que nos dice:

"Nosotros no sabemos cómo pedir
para orar como conviene;
mas el Espíritu mismo
intercede por nosotros"
(Romanos 8, 26)

Por tanto, busquemos la oración
para encontrarnos con el Señor
y ya surgirá la conversación....

Tipos de oración



Aunque hay muchas formas de hacer oración,
vamos a clasificarlas en dos tipos:

1. ORACIÓN PERSONAL.

Es la que nos recomienda Jesús
en el Evangelio de san Mateo:

"Cuando tú vayas a rezar entra en tu cuarto,
cierra la puerta y reza a tu Padre,
que está en lo escondido, y tu Padre,
que ven en lo escondido, te lo pagará."
(Mateo 6, 6).

Necesitamos practicar cada día esta oración
para encontrarnos con Dios.

2. ORACIÓN COMUNITARIA.

La oración comunitaria trasciende
aún más nuestra oración,
pues, además del "yo" y de "Dios"
aparece "el prójimo".

El oficio divino (Liturgia de las Horas)
es el conjunto de oraciones
(salmos, antífonas, himnos, oraciones,

lecturas bíblicas y otras
) que la Iglesia
ha organizado para ser rezadas
en determinadas horas de cada día.

El oficio divino es parte de la liturgia y, como tal,

constituye, con la Eucaristía, la oración pública
y oficial de la Iglesia.

Su fin es consagrar las horas al Señor,
extendiendo la comunión con Cristo
efectuada en el Sacrificio de la Misa.

Quien reza el oficio hace un paro
en su trabajo para rezar con la Iglesia,
aunque se encuentre físicamente solo.

Y, si es necesaria la oración privada,
también es necesario que recemos
"formalmente" unidos como Iglesia,
pues también nos lo recomienda el Señor:

"Os aseguro que si dos de vosotros
se ponen de acuerdo en la tierra
para pedir cualquier cosa,
la obtendrán de mi Padre celestial.
Porque donde están dos o tres reunidos
en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."
(Mateo 18, 19-20).