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D. Joaquín Ferrando Ros-Olivares

Joaquín Fulgencio Ferrando Ros-Olivares (Kini Ferrando), nace en Cartagena el 3 de Enero de 1964. Es Licenciado en Ciencias Eclesiásticas por la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) y Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Murcia.

 

Crece en el seno de una familia cristiana, con padres comprometidos con su fe. Los estudios primarios los realiza con las Hijas de la Caridad en el Colegio del Patronato del Sagrado Corazón de Jesús y en el Bachiller combina el Instituto público con el Colegio de los pp. Franciscanos. Desde niño perteneció al Grupo Scout “La Milagrosa” del que fue educador durante varios años

 

Al finalizar COU aprueba unas oposiciones para la CAM (Caja de Ahorros del Mediterráneo) y realiza sustituciones de verano durante dos años que le permite colaborar en la financiación de sus estudios.

 

Su vocación sacerdotal surge en el seno de la pequeña comunidad cristiana de Moncada en La Palma (Cartagena). Ejerció el diaconado en la Parroquia de San Bartolomé de Librilla (Murcia) tarea que combinó siendo Secretario Particular del que fuera Obispo de la Diócesis de Cartagena D. Javier Azagra Labiano.

 

Ordenado sacerdote el 6 de Septiembre de 1992 en la Parroquia de Santa Florentina de La Palma (Cartagena) por el entonces Obispo titular D. Javier Azagra Labiano.

 

Párroco durante 12 años de la Parroquia Ntra. Sra. de Los Dolores de El Raal (Murcia) y de la Ermita de Ntra. Sra. de la Salud del Secano (El Raal), tiempo donde impulsó una alternativa a la catequesis de post-comunión: El MICO (Movimiento infantil y juvenil comunitario), proyecto que integraba su experiencia de siempre en el ámbito del escultismo y una catequesis parroquial dinámica y muy en contacto con la naturaleza. Este proyecto no sólo tuvo repercusiones muy positivas en esta Parroquia y en el mismo pueblo, sino en otras parroquias de la zona.

 

Entre otras iniciativas pastorales, como párroco de El Raal, impulsó la creación de grupos de jóvenes y de adultos en aras a apostar por una Iglesia corresponsable, participativa y plural, así como el nacimiento y lanzamiento del “Belen Viviente de El Raal” (hoy de reconocido prestigio, que integra la participación de más de 100 niños, jóvenes y adultos), la “Cabalgata de Reyes” y los “campamentos de verano” que movilizaron a muchísimas personas. Asimismo, en este tiempo, llevó adelante el proyecto de construcción de una nueva Iglesia que fue consagrada, por el entonces Obispo de la Diócesis D. Manuel Ureña Pastor, en Abril de 2004.

 

Ha sido profesor de "Medios Audiovisuales" en la Escuela de Catequistas del Centro de Estudios Teológicos y Pastorales CETEP San Fulgencio de Murcia.

Ha sido profesor de "Antropología filosófica y cultural" y de "Filosofía moral" en el CETEP San Fulgencio de Murcia, Instituto teológico asociado a la Universidad Pontificia de Salamanca.

 

Colaborador durante varios años de la revista AUCA, publicación de la Conferencia Episcopal Española. Ha impartido cursos de Audiovisuales en diversas Diócesis. Durante varios años colaboró en el programa "El espejo de la Iglesia" en COPE Murcia llevando una sección de música religiosa y canción cristiana.

 

Actualmente es Párroco del Sagrado Corazón de Jesús (San Diego) en Cartagena, desde Septiembre de 2004, donde ha lanzado la iniciativa "Los Viernes de San Diego" que pone en diálogo fe y cultura con un programa, distinto cada año, durante toda una temporada, donde cada Viernes se organiza un evento abierto a todos los que quieran participar (conferencias, mesas redondas, conciertos, teatro, exposiciones, visionados, etc...).

 

En esta misma Parroquia dirige y coordina las actividades diversas que Caritas parroquial realiza en el Centro Social San Diego, lugar donde la Parroquia lleva a cabo, a través de un extenso voluntariado, muy diversos proyectos con las personas y familias más necesitadas del barrio (Atención primaria, comedor infantil, escuelita, taller de costura, entre otros).

 

Durante este último período pastoral ha sido pregonero del “Jesús Nazareno”, titular de la Cofradía Marraja de Cartagena, ha colaborado con algunas publicaciones como la revista “Patronato”, asociada al Colegio de las Hijas de la Caridad y ha impartido diversos cursos de formación y retiros en diversas parroquias y colegios de la Diócesis.

 

Ha sido Responsable de la Pastoral Universitaria de Cartagena y Capellán del Colegio Santa Joaquina de Vedruna de las Hermanas Carmelitas. Desde Septiembre de 2014 hasta Mayo de 2015 se hizo cargo como Administrador Parroquial de la Parroquia de Santiago Apóstol (Santa Lucía). Actualmente es Asesor religioso de COPE Cartagena donde dirige el programa "Iglesia noticia en Cartagena" que la emisora local emite los Domingos por la mañana. Ha compuesto numerosas canciones, siendo el autor de la misa cantada "Eleos kai Charis" estrenada a cuatro voces el año 2008. Tiene publicado en la Editorial San Pablo un CD con el título "Heridas", donde recoge, en 13 canciones compuestas por él, muy diversas situaciones de dolor y sufrimiento humanos.

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"...Somos `Palabra-Recóndita-Llamada al Diálogo". Palabra, porque así es lo que nos constituye universal y significativamente como humanos. Recóndita, ya que somos también `silencio´(palabra-no precisa), es decir, realidad inacabada, misterio para nosotros mismos, cuya vocación es realizarse, desplegarse en la historia. Llamada al diálogo, porque sólo como palabra -manifestación humana que revela con claridad la estructura dialogal e interpersonal de la existencia- podemos `hacernos´plenamente como personas.

...El hombre es un ser destinado hacia alguien. Sólo en la mirada, la palabra, el diálogo y el encuentro renace y se realiza como persona. De esta manera no es el `yo cartesiano´el punto de partida, sino el tú, e incluso el nosotros, el centro de lo que se ha llamado el movimiento personalista, el pensamiento dialógico o filosofía del encuentro. El hombre vive destinado a la relación, a la audición y a la respuesta. Nuestra historia personal es, en definitiva, la historia de los encuentros con otras vidas,...

...Dios se ha hecho así presencia en diálogo con el mundo en Jesús, quien continúa siendo llamada y reclamo de encuentro en todos los hombres y situaciones que nos hablan de Dios. A este respecto, la Constitución Dogmática Dei Verbum en su número 2 referente a la naturaleza y objeto de la Revelación nos presenta la atmósfera en que Dios se autocomunica cuando dice: `En esta revelación, Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos y trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía. Esta atmósfera de `relación interpersonal´(`amor´, ` amigo´, `compañía´...) desde donde se va reconociendo al otro, descifrando gestos y palabras, experimentando la oscuridad o la resistencia... no es ajena al hombre.

 

Esta misma atmósfera parece exigir una frescura y frecuencia de la manifestación de Dios que va más allá de ser un conjunto de informaciones objetivas que se repiten petrificadas y al margen de las circunstancias históricas. Debe haber diversas `ventanas´ por las que Dios se asoma al hombre haciéndose compañero dialogante (Lc 24,13-35). Joaquín Ferrando, "Encontrar a Dios en la humano. Síntesis teológica desde una perspectiva personalista". Universidad Pontificia Comillas. Madrid 1989, p. 1-12)

 

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“…Y la última bombilla encendida en esta guirnalda de rostros humanos, a la que deseo hacer referencia, es vuestra profunda FE. Una fe alentada por la vivencia de los mayores, actualizada por la conexión de muchos jóvenes y niños, y nutrida por vuestro amor a al Virgen de los Dolores, que ha sido y sigue siendo un punto de referencia válido para unir en lo esencial y para convocar desde la comunión a lo plural.

 

Vuestra fe os capacita a mirar de vez en cuando al cielo para devolverle a la tierra una mirada renovada. Vuestra fe os ayuda a tejer esperanza cuando el vestido de la vida se desgarra. Vuestra fe, hace regar el profundo sueño de crecer, avanzar y mejorar como personas y como pueblo.

 

En El Raal hay mucha luz y, lo que es más interesante aún, en El Raal hay muchas posibilidades para seguir aportando más luz. Esa es la gran fiesta de este pueblo y lo que hace que tenga todo el sentido humano, religioso y cultural estos días de risas y bailes, de aplausos y mesas, de música y espectáculos.

 

Es de noche pero nos alumbran las guirnaldas de luces de este recinto festero ¿las veis?... No son más que un reflejo de la luz que irradiáis vosotros vecinos y vecinas, amigas y amigos de El Raal.

 

¡Que comience la fiesta! ¡Que sean días de diversión y convivencia! ¡Que todos acudan y renueven las fuerzas!. Y al declinar el día grande de la Virgen de los Dolores, cuando serenemos nuestro paso en la procesión, que todos demos gracias por tanta gracia luminosa, que lanzada al cielo en espectacular castillo de fuegos artificiales, seguirá siendo expresión de la gran belleza de El Raal que está en cada uno de vosotros, porque la gran belleza de El Raal sois vosotros.

 

Con el agradecimiento por haberme dado la oportunidad de expresar todo esto, que al fin y al cabo es mucho de lo que me llevo en la mochila de mis entrañas a mi nuevo destino…”.

 

 

(Joaquín Ferrando, en: “Pregón de Fiestas del Raal”. Septiembre 2004)

 

 

 

 

 

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“Qué extraña sensación volver a caminar las calles que conocieron mi infancia y adolescencia y recogieron el desgaste de mi andar inquieto por la vida, buscando… Han sido muchos los años referido a Cartagena, pero fuera de ella: La Palma, Murcia, Madrid, Librilla, El Raal…, que ahora, de vuelta, como párroco del Sagrado Corazón de Jesús (San Diego), noto en mis pisadas  las huellas del pasado, pulidas por el tiempo, y revividas entre el respeto a mi propia historia y la apertura a un nuevo horizonte esperanzado.

Y, sin duda alguna, son la calle Saura y el Patronato los espacios que más evocan los sonidos del ir y venir cotidiano, junto a mi hermano José Antonio, cartera en mano, clases entre sonidos de campana, chicles “bazoca” a la salida del colegio (vigilando que no nos viera Sor Rosa o Sor María), filas en el patio y correntillas en la calle, escapadas a la Misericordia cargado de guitarra, primeros amigos, esbozos de pandilla, cantos en el coro, actuaciones y cine en el teatro, y profesores y hermanas inolvidables.

Y ahora, mezcla de sabor añejo y vino nuevo…”

 

(Joaquín Ferrando, en: Revista “Patronato” Diciembre 2004)

 

“…Y aquí llegué, hace poco más de un mes, con las manos abiertas y el corazón sereno para compartir ahora mi fe con vosotros y para seguir poniendo mi vida al servicio de la causa de Jesús en esta Parroquia. Me presento hoy, por tanto, ante vosotros, que representáis los diversos sectores de la pastoral parroquial, con toda la ilusión que supone para mi esta nueva etapa de mi vida y con la plena convicción de que hemos de seguir caminando sin temores, con esperanza, sabedores de que el Señor continuará soplando y alentando a esta porción de pueblo creyente…

  …Os confieso que he dado gracias a Dios por vosotros y por los grupos humanos que representáis, ya que estoy siendo testigo del esfuerzo, entusiasmo y cariño que le ponéis a las diversas tareas pastorales que aquí se desempeñan con sus luces y aciertos, y sus sombras y errores, como en todos sitios. Sé que no es fácil hacer hueco entre los compromisos familiares y laborales para dar catequesis o salir de la comodidad de la casa para una reunión. Sé el tiempo que comporta la atención cotidiana a la gente y el servicio que prestáis en secretaría, en el archivo o en la sacristía. Puedo imaginar el sacrificio y el esfuerzo que ha supuesto levantar una Cáritas activa y comprometida con la realidad del barrio y la dosis de paciencia que supone escuchar e intentar dar respuesta a las diversas  realidades sufrientes. Sé que no es fácil sacrificar tiempo libre y dejar familia y  amigos para dedicarlo a los niños o dar un testimonio con hondura a las parejas de novios o a los padres de bautismo . Sé que cualquier dedicación al coro, a las celebraciones, a la economía, a las diversas reuniones supone una dosis no pequeña de entrega y tiempo regalado. Supongo también, que en muchas ocasiones, tenéis que llevar a cabo vuestros compromisos sin el total apoyo y comprensión de miembros de vuestras familias, amigos o vecinos... Pero lo más bello de todo es que, en el poco tiempo que llevo de párroco, he podido constatar,  que la fe os ha hecho personas de talla humana y os está ayudando a vivir grandes valores y a emprender transformaciones positivas e importantes en vuestras vidas, poniéndose de manifiesto entre vosotros aquello de que quien evangeliza queda evangelizado y quien ama y se entrega por los demás recibe “el ciento por uno”.

Pero en medio de tanta gracia, hemos de avanzar, porque la Iglesia nunca puede ser un lago donde nadar sereno en medio de lo conseguido, sino que ha de ser lluvia fresca y siempre nueva que no deje secar lo que ha crecido y procure mantener limpia la mirada y empapado de amor el corazón,  para detectar el arco-irís cuando nos llegue el momento del verdor floral del Reino.

Es por ello por lo que urge atender, en la medida de nuestras posibilidades reales, las diversas necesidades y emprender los nuevos retos que vamos detectando para, con esperanza, pero a la vez con realismo eficaz, seguir dando pasos en nuestra responsabilidad pastoral y en nuestra comunión fraterna. Todos podemos opinar y proponer y todos debemos implicarnos con responsabilidad. A todos os pido que colaboréis en poner lo mejor para una mayor comunión fraterna y que con ilusión nos tomemos en serio el mejoramiento de nuestro servicio pastoral”.

 

(Joaquín Ferrando “Situación y retos de futuro”. Consejo de Pastoral Parroquial. Parroquia Sgdo. Corazón de Jesús. Viernes 29 de Octubre de 2004)

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“…Cuando hablamos de que alguien tiene “buen corazón” o “buenas entrañas” nos estamos refiriendo a una persona cuya manera de vivir y de convivir facilita la cercanía de los otros. Ciertamente en Jesús se viene a concretar aquel proyecto de Dios signado en el Antiguo Testamento de “hablarnos al corazón” (Os 2,16), como el centro vital de toda la persona, el lugar donde hemos de armonizar pensamientos, sentimientos y acciones, el motor que puede hacer posible que toda nuestra existencia sea un palpitar hacia la comunión o una autoescucha de quien marca el ritmo de vida al margen del horizonte de Dios: “Yo os recogeré de en medio de los pueblos, os congregaré de entre los países en los que habéis sido dispersados, y os daré la tierra de Israel…Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos, observen mis normas y las pongan en práctica, y así sean mi pueblo y yo sea su Dios”. (Ez 11,17.19-20).

Y para que este horizonte sea posible y real nos ofrece el Corazón de Jesús, aquel de cuyo costado traspasado “salió sangre y agua” (Jn 19,34), como la fuente donde beber y dejarnos inundar por su vida, “por su Espíritu” (Rom 8,4) para “que la vida de Jesús se transparente en nosotros” (2 Cor 4,11) y “el amor nos tenga al servicio de los demás” (Gal 5,13). Un corazón del que nos alimentamos en la Eucaristía para empapar y reblandecer el nuestro y dejar que su misma vida tenga vida en nosotros: “Si no coméis la carne del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida en abundancia…” (Jn 6,53).

¿Qué podría significar, por tanto, vivir de manera coherente la fiesta del Corazón de Jesús?. He aquí algunas de las pistas que nos podrían ayudar:

 1.     QUE NUESTRA FE SEA EL EJE CENTRAL QUE ARMONIZA TODO LO QUE SOMOS Y HACEMOS: “donde esté vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón” (Lc 12,34).

 2.     AUTENTIFICAR NUESTRA VIDA Y NUESTRA FE: Para superar la esquizofrenia de quien separa y divide fe y vida: “Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mi” (Is 29,13), de manera que “de lo que rebosa el corazón habla la boca” (Mt 12, 34)

 3.     VIVIR EL GOZO DE LA BIENAVENTURANZA que nos llama a superar la “esclerocardía”, la “dureza de vuestro corazón” (Mt 19,8): “Dichosos los limpios de corazón, porque esos van a ver a Dios” (Mt 5,8).

 4.     SER REFLEJO DEL CORAZÓN MISERICORDIOSO DE DIOS  que “rico en Misericordia, por el gran amor que nos tuvo, nos dio vida con el Mesías” (Ef 2,4) y nos llama a poner corazón allá donde exista la miseria (miseri – cordia) diciéndonos: “Id, pues a aprender que significa aquello de: misericordia quiero y no sacrificios (Os 6,6)” (Mt 9, 13)…”

 (Joaquín Ferrando en Revista Patronato: “De la `esclerocardía´ a la `misericordia´”, Mayo-Junio 2005)

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"…Amigos, tenemos que abrir la puerta hacia el exterior. Como afirma el Concilio Vaticano II: El hombre `no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás´. Jesús llevando la cruz nos está diciendo, en palabras de Dostoievski, que hemos de amar al otro `aún en su pecado, pues tal amor se asemeja al de Dios´. Hoy el Nazareno nos sigue diciendo que allá donde se ama se sufre. Hoy el Nazareno se sigue expresando en su desnudez, en su rostro dolorido, como diría el filósofo Emmanuel Levinas, `como alguien que me busca, que se pone bajo mi responsabilidad. Ahora debo contestar por él, ser responsable de él. Cada gesto del Otro es una señal dirigida hacia mí´. Jesús Nazareno reclamándonos en tantos nazarenos que soportan las interminables cruces que hacen de este mundo un continuo valle de lágrimas. Pero `la vida puede dejar de ser totalmente insoportable, si uno sabe que hay una persona para quien dicha vida es mucho más preciosa que la suya propia´. Jesús Nazareno, por tantas de nuestras calles, sobre algunos de vuestros hombros, llamándonos a esta responsabilidad por el otro, por cada otro; a la mano tendida, a la palabra que alienta, a la mirada que consuela, al perdón auténtico, al abrigo que nos complica la vida al implicarla en la fascinante aventura de hacer de nuestros brazos abrazos de hermanos. De esta manera, como dice D. Bonhöffer `los cristianos están con Dios en su Pasión´.

`El Jesús´ se convierte así también en llamada a lo que está por venir, a lo que hemos de anticipar, a no quedarnos atrapados por el grosero realismo de tanta vida maltrecha. Jesús sufre, pero confía y espera. `El profeta cuando gana, pierde. Cuando lo crucifican es cuando gana. Pero eso sólo se comprende después (ni siquiera el mismo Jesús tendría conciencia de que, por ser quien era, tras la cruz venía la vida que no muere, lo que tenía era fe y esperanza en medio del `Por qué me has abandonado´)´. Decía García Lorca que `el más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida´. Jesús Nazareno lleva en su cruz todos los desiertos de nuestras vidas. En su cruz está cada una de nuestras cruces. En su cruz está cada uno de nuestros dolores. En su cruz está tu problema y el mío. En su cruz está cada llanto y cada grito. En su cruz `la tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta´. En su cruz la vida vence a la muerte; el amor triunfa sobre el odio; y la justicia se abre paso como buena noticia a todos los que se le hace la noche interminable…”

 (Joaquín Ferrando en: “Pregón a Jesús Nazareno”. Iglesia de Santo Domingo. Cartagena. Febrero 2008)

 

 

 

 

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"...Vivimos hoy en el mundo de las `cercanías´. Los medios de comunicación social son capaces de aproximarnos, hacernos próximas (prójimas) realidades para nosotros lejanas y vividas, en ocasiones, como inaccesibles. El hombre de hoy es sensible al audiovisual porque vive, piensa, se informa, se comunica, aprende y proyecta a través de medios audiovisuales. Ello humaniza la técnica y, por qué no decir, también la cristifica, desde el momento en que el hombre siente, vibra y cree a través de ellos. Allí donde el hombre se hace sensible para ser más plenamente hombre, allí podrá ser posible balbucir la sonrisa de Quien siempre es esperanza y anuncio.

La praxis eclesial que desde el Vaticano II se encuentra dispuesta a dialogar con la cultura, a enrolarse, a inculturizarse, a ser-en-el-mundo y no al-margen-del-mundo, tendrá que tener siempre presente este habitat del hombre; tendrá pues, que aprender siempre este lenguaje para evitar interferencias en la comunicación, en el anuncio de lo novedoso de Jesús..."

(Joaquín Ferrando, AUCA. Boletín informativo del Departamento de Audiovisuales del S.N.C. Conferencia Episcopal Española. Año 3/1990 nº 16, p.30-31)

 

Si a lo largo de la historia de la humanidad cada persona hubiera ido dejando escrita la página de su corto espacio por la tierra descubriríamos, en el gran libro de la existencia humana, los rasgos comunes que le configuran como ser humano. Entre éstos, veríamos cómo en lo profundo todo hombre y toda mujer necesita, para “ser”, del encuentro con los demás, y como, a su vez, el encuentro con los demás no ha culminado su peregrinaje (“encuentro insatisfecho”), pues siempre uno intuye más allá de lo alcanzado. Por ello, todo encuentro es anuncio de una “presencia oculta”, la presencia del Misterio, la presencia de una plenitud con la que todo ser humano quiere conectar para darle explicación a su vida. La relación con el Misterio (la relación religiosa) sería párrafo constante que de una manera o de otra aparecería en esas páginas llenas de vida.

Otro de esos rasgos comunes sería la necesidad constante que tiene todo ser humano de buscar y dar respuestas a tantos interrogantes. Precisamente por ser el hombre alguien inacabado, se encuentra en actitud de pregunta, de búsqueda, de interrogarse ante un mundo que se le presenta dudoso y problemático, ante tantas cosas que le superan. Y en su búsqueda de la verdad y desde su conciencia de finitud, de ser limitado, no puede dejar de enfrentarse a las preguntas últimas y radicales que lo convierten en un “buscador de Dios”.

(Joaquín Ferrando, en Revista Patronato: "Los magos en la Epifanía, expresión de nuestros anhelos". Enero 2006)

 

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“`Eleos´ (Misericordia), porque es la palabra que mejor recoge hasta dónde Dios nos ama en Jesús poniendo `corazón´ en nuestras `miserias´. `Eleos´ habla del corazón de Dios liberando al corazón del hombre, poniendo su mirada favorable sobre los desfavorecidos, su perdón sobre la estrechez humana, su ternura y aliento en cada necesidad. `Eleos´ es compasión y piedad. Es la vida nueva que brota del corazón traspasado de Cristo y que se nos da como gracia a través de su Espíritu. `Eleos´ es lo que nos encontramos cuando, desde el inicio de cada Eucaristía, nos abrimos al amor incondicional del Señor. Misericordia es el sello que ha de caracterizar la entrega de quien sigue los pasos de Jesús.

`Charis´ (Gracia), porque sólo se puede celebrar la Eucaristía (Eu-charistía) desde el agradecimiento y la apertura al Misterio. Nuestra vida, nuestras relaciones, nuestros gozos y sufrimientos, nuestras esperanzas y dolores, nuestros mismos errores, los acontecimientos, el transcurrir de la historia, lo que somos y hacemos, está sostenido por el amor de Dios. La vida es `charis´, es regalo y gracia que ha de fortalecernos para afrontar las des-gracias que ahogan las inmensas posibilidades de vida plena y fraternidad. Además la música es `charis´ porque es belleza, elegancia, encanto, posibilidad de expresar la alegría y el gozo profundo de ser creyente y estar tremendamente agradecido a Dios y a la historia de tantas relaciones. `Charis´ es benevolencia  y favor.

La Misa `Eleos kai charis´ nace desde el humilde intento de expresar musicalmente, bien desde la riqueza de los textos propios de algunos de los diversos momentos litúrgicos o con la aportación personal de algunas de las letras de las canciones, la importante vivencia que supone la celebración de la fe, mezcla de profundidad y exterioridad, de solemnidad y creatividad, de personalización y vivencia comunitaria, de misterio y alegría…”

 (Joaquín Ferrando, en: “Misa `Eleos kai charis´" de Kini Ferrando, Arreglos: Juan Rojo García. Mayo 2008)

 

 

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"...Hoy celebramos los galardones “corazón” “corazón caritas”, “corazón amor”. ¡Qué experiencia tan grata y positiva cuando uno ha podido sentirse querido de manera inesperada y gratuita y cómo tonifica la vida esa muestra de afecto. ¡Cómo tonifica, por ejemplo, la caricia de un nieto, muchas veces más que un tarro de vitaminas!. Dios nos sale al paso, en tantos gestos y palabras y acontecimientos, en su fidelidad, para que seamos corazones amados.

Nuestro corazón está llamado a ser un CORAZÓN AMADO, porque Dios nos ama. A sentir que Él mira por cada uno de nosotros, nos ama a cada uno de nosotros, se preocupa por cada uno de nosotros, sale al encuentro de cada uno de nosotros y es fiel con cada uno de nosotros.

Uno puede prescindir de casi todo menos de sentirse amado por alguien. Ninguno de nosotros somos la fuente del amor. La fuente no está en nosotros. Nosotros somos pantanos. Para poder amar necesitamos antes ser amados.

Quien se adentra en esta experiencia de ser amado, de sentir un corazón digno de ser amado, es fácil que vaya experimentando el impulso a ser CORAZÓN AMANTE: `Tuve hambre y me dísteis de comer...¨. Como respuesta a ser corazón amado, ser corazón amante... Amar con todas nuestras fuerzas a nuestros hermanos, a los demás. Corazones amantes porque somos corazones amados

Este es el sentir con  el que recojo agradecido este galardón. Este es el sentir que quisiera transmitir a toda mi comunidad parroquial y muy especialmente a los más de 60 voluntarios de nuestra Cáritas Parroquial y a los más de 125 socios que apoyan con sus cuotas. Y este es el sentir que esta oportunidad me brinda de compartir con vosotros, que me anima personalmente y en mi ministerio pastoral a seguir apostando por los pobres de la tierra y por ser un signo de contradicción en medio de un mundo que genera individualismo egoísta y de una Iglesia muchas veces cargada de creyentes aburguesados.

Gracias, una vez más, por reconocer nuestra labor".

Joaquín Ferrando, "Intervención en el acto de entrega de los galardones `Corazones Cáritas 2009´". Junio 2009.

 

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"No creo en el amor que nada aporta y sólo engorda su imagen a costa de otras fuentes.

No creo en el amor que no se moja y sólo aguarda seco en la orilla a mostrar la sal que le deja el abrazo del bañista.

No creo en el amor de la alegría pero que se oculta y se esconde en el momento amargo de la noche fría.

No creo en el amor de un “te quiero” que enmudece cuando la palabra ha de tornarse grito de justicia.

No creo en el amor fiel del día que aprovecha la noche para escapar con amantes al uso.

No creo en el amor descerebrado que prefiere no saber, porque el conocimiento le asusta.

No creo en el amor, que celoso, exige la exclusiva y amenaza con avinagrar la vida.

 

 

Yo creo en el amor que aporta su propia luz sin que le estorben otras estrellas en la noche.

Yo creo en el amor frágil de quien gasta su agua en el riego de otras vidas.

Yo creo en el amor que se entrega en la sonrisa pero también en el sudor y en la agonía.

Yo creo en el amor de quien se arriesga y se la juega porque no busca salvar su vida sino la verdad.

Yo creo en el amor que afronta el presente sin miedo al futuro porque sabe, que aún con las puertas cerradas, Dios abre camino.

Yo creo en el amor que haciendo números siempre inclina la balanza al tú antes que al yo.

Yo creo en el amor que se sabe agua pero que intenta día a día colorearse con el vino que aporta el espíritu de Dios".

 

 (Joaquín Ferrando, "Algunas convicciones". Cartagena, Septiembre 2004).

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DEFIENDO TU VOZ

 

Si la palabra penetra en las sombras

y le regala su tiempo y le nombra su oculta realidad.

Si la verdad acaricia el entorno

con la esperanza de abrir un retoño que luzca claridad.

Y la mentira se niega a caminar.

 

Defiendo que ni la locura borrará tu verso fiel,

defiendo el olvido de tantos como hirieron la pasión,

defiendo el empeño por reponer tu roto corazón,

defiendo tu amor, defiendo el otoño de tu voz.

 

La casa queda vacía y sin nombres

y el huracán destroza y arrasa las rosas de tu paz.

Quedan atrás los recuerdos que rasgan

y que ensordecen los cantos que empujan la historia más allá.

Quisieron hacerte naufragar.

 

Defiendo que la entrega se hace con las entrañas y la piel,

defiendo el sonido del llanto que regó el desierto cruel,

defiendo el minuto que encara tu profunda palidez,

defiendo el sol que anida en el pecho de tu voz.

 

Defiendo que ni la locura borrará tu verso fiel,

defiendo el olvido de tantos como hirieron la pasión,

defiendo el empeño por reponer tu roto corazón,

defiendo tu amor, defiendo el otoño de tu voz.

 

Defiendo que la entrega se hace con las entrañas y la piel,

defiendo el sonido del llanto que regó el desierto cruel,

defiendo el minuto que encara tu profunda palidez,

defiendo el sol que anida en el pecho de tu voz.

 

Defiendo tu voz.

(Canción nº 10 del CD "Heridas", Kini Ferrando. Ed. San Pablo- 2013)